Sobre la revista

Es de suma importancia para el Área de Estudios Urbanos dar a conocer diversas experiencias de investigación sobre el fenómeno urbano a través del Anuario de Espacios Urbanos, Historia, Cultura y Diseño con el objetivo de intercambiar el conocimiento y poder así generar un espacio de discusión y reflexión.

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Núm. 29 (2022): Anuario de Espacios Urbanos, Historia, Cultura y Diseño
MATICES URBANOS
Entre los años 2016 y 2017 se materializó la más reciente reforma de la capital mexicana. De manera específica, el 29 de enero de 2016 se publicaron las adecuaciones a la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en materia de Reforma Política de la Ciudad de México que permitieron, a partir de septiembre de ese año, se estableciera la Asamblea Constituyente, órgano que aprobaría la Constitución Política de la Ciudad de México el 31 de enero de 2017, publicada el 5 de febrero en la Gaceta Oficial del gobierno de la ciudad.Este hecho está cargado de una historia político-cultural que se remonta, al menos, cuatro décadas atrás. Durante los ochenta –la llamada década perdida–, se desdoblaron las tensiones entre distin-tos grupos ciudadanos y el gobierno (federal-local) que se expresaban desde 1968. Estas se incrementaron desde los sismos de 1985 y las elecciones de 1988, y condujeron en la escena política local a la articulación de algunas de las izquierdas en un nuevo partido político, así como a la conformación de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal (ARDF) como primer órgano de representación lo-cal (1988-1997).En la ARDF se promulgó en 1994, el primer Estatuto de Gobierno del Distrito Federal. Tres años después, en 1997, la ARDF se convirtió en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) (1997-2018) y se realizaron las primeras elecciones para Jefe de Gobierno del Distrito Federal -borradas desde la promulgación de la Ley Orgánica del Distrito y de los Territorios Federales de 1928-. Con la Constitución Política de la Ciudad de México (CPCDMX), la ALDF dejó su lugar al Congreso de la Ciudad de México en 2018. Así, la Constitución local representaba el punto de vanguardia en un proceso de cambio complejo, conflictivo y, en ocasiones, contradictorio para la capital mexicana.Durante este trayecto de reforma, la ciudad pasó de 8,831,079 de habitantes en 1980 a 9,209,944 en 2020, una tasa relativamente baja que contrasta con el crecimiento en viviendas que pasarán de 1,754,727 a 2,756,319. A nivel metropolitano, la extensión territorial de la urbanización pasó de 61 mil a 235 mil hectáreas, y la población dará un salto de 14.2 millones de habitantes en 1980 a 21.8 millones en 2020. Este proceso de urbanización se estructuró de manera desigual, lo que robusteció la segregación en la capital, con una población en situación de pobreza que se acentúa (30% y otro 36% en vulnerabilidad por ingresos o carencias sociales) (Coneval, 2018), además del aumento en la percepción de la inseguridad (ENSU-INEGI). A pesar de la terciarización de la ciudad, la cuestión ambiental continuó siendo crí­tica; la gestión del agua y residuos sin solución; el consumo de energía aumentó; es decir, un escenario de colapso que contrasta con el auge del capital inmobiliario financiero en la producción de la ciudad.Ante este contexto –y pese a que el tiempo transcurrido del más reciente marco normativo de la ciudad es corto–, este número del Anuario de Espacios Urbanos estima relevante hacer un alto en el camino para reflexionar desde distintos puntos de vista en torno a los principios y mandatos de la Constitución Política de la Ciudad de México y evaluar cuáles han sido sus efectos en la realidad urbana.     
Publicado: 2023-01-30

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